Viajar y regalar sueños

Desde que tengo uso de razón, actividades como revisar folletos e itinerarios de viaje, preparar una maleta y despertar de madrugada para salir rumbo al aeropuerto o la terminal de autobuses me han llenado de una dicha muy particular.

La razón es que tareas como éstas constituyen los preparativos para un viaje y el hacerlas comienza a transmitirme la emoción por la aventura, pequeña o grande, que estoy a punto de emprender.

A lo largo de mi vida he viajado por muchas razones; vacaciones familiares, estudios, trabajo, interés por conocer lugares nuevos. Los preparativos han variado en algunos casos, pero lo que no cambia es el sentimiento de alegría. Incluso cuando las actividades que llevaré a cabo en el viaje no son las que más me entusiasman, el sólo hecho de subir al avión o al autobús y llegar a un nuevo entorno basta para darme un buen momento.

Los viajes son fuente de aprendizajes, experiencias de vida y todo tipo de emociones. En el transcurso de los mismos conocemos amigos, intercambiamos ideas, descubrimos otras formas de ver el mundo y admiramos manifestaciones de la naturaleza que nos resultan completamente nuevas y sorprendentes. Por estas y otras muchas razones, viajar debería ser una parte fundamental de la vida.

Desafortunadamente, no es así para todos. Las personas que apenas si consiguen satisfacer sus necesidades básicas o que ni siquiera llegan a cubrirlas, difícilmente podrían pensar en los viajes como algo que es fundamental en su existencia y que les permite realizarse. Muchos tal vez lo vean como un sueño de carácter irrealizable o, peor aún, tal vez ni siquiera puedan plantearse la posibilidad.

También están las situaciones extremas, como las que se viven durante una enfermedad grave, un conflicto familiar o una catástrofe natural o social. En estos casos, la idea de viajar por placer queda por completo anulada o fuera del horizonte de posibilidades, pues todo lo que ocupa la mente es la búsqueda de soluciones para el problema.

Dado que viajar es una experiencia que suele considerarse como de asueto o lujo, emprender iniciativas para favorecer a las personas que no pueden vivirla parecería una empresa un poco vana. Sí, desde hace mucho existen concursos y programas que otorgan viajes como premios o “cumplen sueños”, entre los cuales siempre ha estado el de viajar. Pero hasta el día de hoy no me había enterado de un proyecto que considerase a los viajes como algo capaz de mejorar la vida de las personas y por tanto, digno de apoyarse.

Digo hasta el día de hoy, porque mientras consultaba páginas de agencias de viajes para reservar un vuelo de Interjet, descubrí el proyecto de srmandela.com. Esta web es un portal de viajes como muchos de los que conocemos, en los que se pueden buscar y reservar vuelos, hoteles y paquetes. La gran diferencia es que srmandela.com dona el 20% de sus ganancias, para que niños en situación de calle, que han sufrido violencia o desplazamientos, o que padecen enfermedades terminales, puedan hacer un viaje con el que hayan soñado o uno que, precisamente, los anime a soñar.

En México, srmandela.com ha colaborado con Amor Infinito, una organización sin fines de lucro que cumple sueños de niños con enfermedades terminales. La idea es que también se pueda beneficiar a niños rescatados de diversos tipos de conflictos, como violencia doméstica, adicciones o guerras, para que la experiencia de viajar les demuestre que aún quedan muchas cosas por descubrir.

La vida de los objetos

Ayer salí de la oficina más tarde de lo normal, debido a que la presentación de un nuevo proyecto editorial se prolongó más de lo esperado.

Cuando llegué a casa, después de sortear los embotellamientos y el tránsito habituales de un jueves, las calles se encontraban mucho más solas de lo habitual, o así me lo parecieron, debido a mi falta de familiaridad con las vistas nocturnas. Fue por eso que la imagen del objeto abandonado resultó mucho más llamativa ante mis ojos.

Se trataba de un sofá, nada deteriorado, pero a todas luces antiguo. Seguro en su momento fue un objeto muy disputado en una venta de sofás, pues su diseño y color eran muy especiales. Además, el hecho de que aún conservara una buena apariencia y, sobre todo, que mantuviera su funcionalidad, indican que se trata de una pieza durable.

No obstante, ahora yacía ahí, abandonado en una calle solitaria y oscura, junto con otros artículos que la gente desecha, sea porque ya cumplieron con su vida útil o porque simplemente ya no los quieren en sus hogares.

Sin duda la visión de una esquina atiborrada con bolsas de basura y con un sillón, para rematar, da pie a numerosas reflexiones acerca de la educación cívica y la conciencia ambiental de las personas. Sin embargo, admito que esto no fue lo primero en lo que pensé.

Lo que vino a mi mente es la idea en la cual se inspira el título de este post; ¿cómo transcurre la vida de los objetos? Y, especialmente, ¿cómo es esa vida después de que los propietarios dejamos de considerarla “útil”?

Un sofá que probablemente tuvo cabida en una sala amplia (lo asumí debido al tamaño del mueble), quizá en el hogar de una familia que gustaba reunirse y celebrar toda clase de acontecimientos, ahora estaba frente a un futuro incierto.

En el mejor de los casos, quizá será recolectado por alguien que lo necesite o que lo aprecie como un artículo vintage. También podría ocurrir lo que, de hecho, ya sucedió en una calle cercana; que una de tantas personas sin hogar, cuyas vidas, al parecer, también han dejado de ser “útiles” para sus semejantes, lo tome como un espacio cálido y acogedor para dormir. O quizás se convierta en refugio para las varias familias de gatos que ya pueblan los callejones aledaños; seres que ahora se ven obligados a buscar y aprovechar este tipo de objetos abandonados, a causa de haber sido, ellos mismos, víctimas de otros abandonos.

Sí, puede ser extraño sentir una especie de “compasión” por un sofá abandonado a su suerte en una calle oscura. Pero quizá esa mezcla de nostalgia y melancolía que sentí al verlo no fue dirigida hacia el objeto, sino a esos vínculos de anhelo o dependencia que tendemos a establecer con ellos, para luego transformarlos por sentimientos de indiferencia y abandono.

Esta mañana, cuando salí de casa, el sofá aún seguía ahí, mientras las bolsas de basura y otros objetos olvidados, más pequeños, ya habían sido recogidos. Esperaremos a ver cómo le pinta el día.

La ropa ideal para cubrirlos de cariño

Ayer por la tarde, mi hermana y yo fuimos a una tienda de ropa para bebé, para comprar el regalo de un baby shower al que nos invitaron unos amigos, recién instalados en unos departamentos en la Condesa.

Para nosotras, solteras, sin hijos y sin planes concretos de tenerlos, las prendas infantiles son un auténtico misterio, así que al llegar a la tienda elegida pasamos un buen rato contemplando suetercitos, pantalones, vestiditos y zapatos que parecían de muñecos, y sorprendiéndonos con los precios, que bien podrían corresponder a los de ropa que compraríamos para nosotras.

“Y todo para que lo dejen al cabo de unos meses”, comentó mi hermana. “¿Y si mejor le compramos algún juguete?” Yo siempre había pensado justo eso, que la ropa fina y costosa para bebé era un gasto hasta cierto punto banal, pues a lo mucho les serviría para el primer año de su vida y luego se guardaría como recuerdo, o en el mejor de los casos, sería heredada por el hermano menor.

Iba a mencionar eso, cuando la encargada de la tienda, quien seguramente se percató de nuestra torpeza e indecisión, se acercó a nosotras, con el clásico y amable “¿Les puedo ayudar en algo?” Para no ser descorteces y abandonar la tienda sin más, después de que ya habíamos pasado un buen rato mirando, le dijimos que buscábamos un regalo para un baby shower, pero no sabíamos qué era conveniente comprar para un recién nacido, o si sería mejor obsequiar algo para cuando el bebé creciera un poco.

La empleada nos dio una explicación tan detallada de lo que se debe considerar para elegir la ropa del bebé según la edad, que no sólo terminamos por adquirir una muy linda y costosa chambrita, sino que también me inspiré para compartirles la experiencia en mi blog.

La ropa para bebés debe reunir tres cualidades básicas, ser suave al tacto, resistente y de fibras hipoalergénicas. Suave, porque la piel del bebé, y en especial la del recién nacido, es sumamente delicada y cualquier roce puede irritarla; resistente porque las prendas deberán lavarse constantemente y cuando los bebés empiecen a gatear o caminar, le darán aún más “batalla”; e hipoalergénica, para no causar salpullidos.

Las fibras naturales, como el algodón, reúnen todas estas características y además aportan frescura, porque facilitan la transpiración, sin dejar de ser abrigadoras cuando es necesario.

En cuanto al tipo de ropa que conviene elegir según la edad, lo más importante es asegurar que las prendas sean a la medida del bebé; es decir, que no le queden grandes y tampoco le aprieten. Lo primero debe evitarse, porque una prenda demasiado grande puede acalorar al bebé o hasta llegar a sofocarlo. Si está muy apretada, puede restringir sus movimientos e incluso lastimarlo.

De ahí que hasta para los recién nacidos la ropa deba elegirse a la medida. Sí, es lamentable que esas prendas se usen tan pocas veces, pero se puede pensar en guardarlas para cuando llegue otro bebé a la familia, o bien, donarlas a quienes las necesiten.

Para el momento en que los bebés comienzan a ser más activos y hacen sus primeros intentos por gatear, caminar y dominar sus movimientos, se debe buscar ropa resistente, que proteja sus miembros, en especial codos y rodillas, y que al mismo tiempo les dé facilidad de movimiento.

Es un gran error cubrir al bebé con capas y capas de ropa. Lo mejor es elegir prendas adecuadas al clima y ponerles justo lo necesario.

Por último, hay que tener en cuenta los materiales que se deben evitar. En general, los tejidos sintéticos son poco adecuados para la ropa de bebé. Materiales como la licra se pegan al cuerpo e intensifican la sudoración, pero no son transpirables, así que fácilmente pueden irritar la delicada piel del bebé e incluso provocarle alergias.

Después de toda esa orientación, nos quedamos con la idea de que cada edad necesita sus cuidados y atenciones, y que debemos brindarlos en la medida de nuestras posibilidades. Finalmente, la ropa también es una de las formas en que decimos a nuestros bebés cuánto los queremos.

Causas del dolor y las úlceras del pie diabético

Seamos muy claros, cuando de diabetes se trata, una de las terribles consecuencias al padecer esta enfermedad es que la cicatrización es compleja en los pacientes y una de las zonas que se ven más afectadas por cualquier tipo de infección so los pies, siendo las úlceras diabéticas las más comunes.

Las úlceras diabéticas son causadas principalmente por:

  • Mala circulación
  • Alto nivel de azúcar en la sangre (hiperglucemia)
  • Daño en el nervio
  • Pies irritados o heridos

La mala circulación de la sangre es una forma de enfermedad vascular en la que la sangre no fluye a los pies de manera eficiente. La mala circulación también puede dificultar la cicatrización de las úlceras.

Los niveles altos de glucosa pueden ralentizar el proceso de curación de una úlcera de pie infectada, por lo que el control de azúcar en la sangre es fundamental.

Las personas con diabetes tipo 2 a menudo tienen más dificultades para combatir las infecciones por úlceras.

El daño del nervio es un efecto a largo plazo y puede incluso conducir a una pérdida de sensación en los pies. Los nervios dañados pueden hacer el sentir hormigueo y dolor al principio. El daño del nervio reduce su sensibilidad al dolor en los pies y resulta en heridas indoloras que pueden causar úlceras.

Las úlceras se pueden identificar por el drenaje de la zona afectada y a veces por un bulto visible que no siempre es doloroso.

La piel seca es frecuente en la diabetes, en donde los pies son más propensos a agrietarse, por lo que se pueden tener callos y heridas sangrantes.

Ahora bien, también es un hecho de que todas las personas con diabetes están en riesgo de padecer úlceras en los pies y estas pueden resultar por múltiples causas. Algunos factores pueden aumentar el riesgo incluyendo las siguientes:

  • Calzado pobre o de mala calidad
  • Mala higiene (no lavarse regularmente o completamente)
  • Corte inadecuado de las uñas de los pies
  • Consumo de alcohol
  • Enfermedad ocular por diabetes
  • Enfermedad del corazón
  • Enfermedad del riñón
  • Obesidad
  • Uso del tabaco (inhibe la circulación sanguínea)
  • Las úlceras del pie diabético también son más comunes en los hombres mayores.

El mantener tus pies libres de tensión ayuda a prevenir el dolor y las úlceras. La presión al caminar puede empeorar una infección y convertirse en una úlcera.

Para las personas que tienen sobrepeso, la presión extra puede ser la causa del dolor permanente en el pie. Es aquí donde el visitar una clínica del pie diabético puede ayudarte y orientarte para evitar y, en todo caso, contrarrestar rápidamente un problema mayor.

Solo es cuestión de mantener en control tu diabetes, observarte y visitar a tu médico regularmente, así te mantendrás alejado de problemas tan serios como las úlceras y otros tantos padecimientos que lamentablemente se llegan a presentar a los diabéticos.

Recuerda que prevenir es lo mejor.

Los mejores materiales para tu cocina

Ya sea que seamos diestros o no en el delicado arte de la preparación de alimentos, y sea que dicha labor nos guste o no, la mayoría de nosotros coincidirá en que la cocina es uno de los espacios más importantes de la casa.

De hecho, la palabra hogar tiene una estrecha relación con la cocina. El hogar es el lugar donde se conserva el fuego, elemento que mantiene el calor de la vivienda y que, por supuesto, permite cocinar los alimentos.

Cuando las casas no eran más que una sola habitación, ese hogar era el punto de reunión de la familia. E incluso en la actualidad, cuando hay casas con espacios especiales para el descanso, el entretenimiento, la convivencia o el ejercicio, la cocina sigue siendo uno de los lugares favorito de la familia. ¿Cuántos de nuestros mejores y más memorables desayunos, comidas, cenas o simples tardes de diversión no han transcurrido en ese espacio?

Es natural, por tanto, que una de las habitaciones más complejas de diseñar o remodelar sea la cocina. Es importante dotar a este espacio de comodidad y elegancia, pues, como decíamos, llega a ser un punto de reunión, incluso para las visitas y los amigos. Pero hay otro aspecto que no podemos perder de vista, la funcionalidad. En la cocina se manejan ingredientes y sustancias que pueden ser corrosivos o dejar manchas. También están las altas temperaturas y el humo, que emanan del horno y la estufa. Esto nos lleva a destacar la importancia de elegir los materiales idóneos para resistir todas esas circunstancias.

A continuación te presento una breve reseña de los materiales que se emplean con más frecuencia para el recubrimiento de encimeras de cocina, pues por alguna parte hay que empezar. Considéralos para tu próxima remodelación.

Silestone

Es un material moderno, que resulta de un aglomerado de cuarzo natural, en un 90%, y cristal.

Ventajas: no absorbe los líquidos, es resistente a los ácidos y grasas y no se raya.

Posibles desventajas: su elevado costo.

Cuarzo compacto

Es un material natural, por lo que cada placa tiene colores y diseños únicos.

Ventajas: tiene una elevada dureza, no se raya, no absorbe los líquidos y es resistente a los golpes.

Posibles desventajas: no es muy resistente a las altas temperaturas, por lo que no pueden colocarse utensilios calientes. Sin embargo, basta con colocar protectores de madera. Su costo también es elevado.

Mármol y granito

También piedras naturales, que aportan belleza y elegancia a cualquier lugar donde se les coloque.

Ventajas: el granito es un material sumamente duro y resistente, no se raya, ni es afectado por ácidos o golpes. También es completamente resistente al calor, por lo que se pueden colocar utensilios que recién se han retirado de la estufa o el horno sin ningún problema.

Desventajas: al ser poroso, el granito absorbe fácilmente los líquidos, por lo que se debe tener cuidado con los derrames para evitar las manchas, o bien aplicar un tratamiento protector después de la instalación.

Los mármoles para cocina tienen propiedades semejantes a las de los granitos, sólo que son más delicados y requieren de mayores cuidados.

¿Qué hacer cuando tu genética predeterminada te indica que eres un búho -noctámbulo?

Eres una persona que le gusta y puede madrugar sin mayor problema o eres de las que les gusta y consigue trasnocharse sin ninguna justificación; entonces has detectado cuál es tu condición genética predeterminada.

A grandes rasgos, tú y yo podemos encajar en una de tres categorías: alondras, colibríes o búho.

La mayoría de las personas son colibríes, que funcionan muy bien durante las horas diurnas y nocturnas normales y cuyos ciclos de despertar y dormir son algo flexibles.

Sin embargo, algunas personas son alondras o madrugadores que funcionan mejor durante la mañana y la tarde, mientras que otros son noctámbulos, que prefieren dormir a través de las horas de la mañana y permanecer hasta pasada la medianoche.

Lo malo es que ante el ajetreo y el bullicio de hoy, parece que todo está preparado para que las personas -todas- seamos alondras o del tipo de aves que se despiertan con el sol.

¿Qué significa eso para los búhos, que son por genética personas noctámbulas? Sencillamente que padecen, por no respetar su ciclo de sueño de acuerdo a su genética.

Si eres de este grupo, he aquí algunos consejos para aprovechar la productividad en cualquier momento:

Identificar un calendario factible: El sueño es una necesidad y no por ser un búho significa que no necesitas una cierta cantidad de horas para dormir. Aquí lo importante es averiguar un horario que funciona mejor para ti el cual te permita maximizar tus horas más productivas durante la noche.

Acortar el viaje: Los días de trabajo que comienzan alrededor de las 8:30 o 9:00 realmente no son de madrugada.

Lo hace caótico si vives lo suficientemente lejos de tu lugar de trabajo o escuela, por lo que al realizar el viaje de una hora de trayecto por la mañana (por lo menos) implica entonces una hora menos de sueño.

En ocasiones pareciera ser difícil, pero considera moverte lo más cerca del trabajo o escuela o definitivamente platea la situación de trabajar desde casa algunos días a la semana.

Esta es una tendencia que muy probablemente se generalice, precisamente por las largas distancias que existen y la gran cantidad de horas que se le dedica al traslado.

Preguntar por la flexibilidad: Si la jornada de trabajo no te funciona, ve si puedes cambiar el horario de trabajo. A la mayoría de los jefes les gusta ver trabajo de calidad con logros regulares, en lugar de una cabeza dormida en su escritorio a las 8:00 am.

Recuerda que lo importante es hablar y platear tu situación, como sea, un NO ya lo tienes de antemano pero, ¿qué tal si consigues un buen arreglo?

Tomar turnos con tu pareja: Para todos los padres de búhos sabes lo difícil que es levantarse temprano por la mañana.

Si tu pareja es una golondrina o colibrí, platiquen sobre la situación y tomen turnos o incluso elaboren horarios en donde la persona golondrina o colibrí atienda a los niños por la mañana, mientras que el búho los atenderá por la noche como lo es el bañarlos y llevarlos a la cama.

Este acto de equilibrio podría funcionar para beneficiar a todos en el hogar.

Planear el trabajo correcto en el momento adecuado: Si descubres que eres más creativo entre las 10 y la medianoche, guarda las tareas creativas o la lluvia de ideas para ese momento. Esto te permitirá completar otras tareas durante el día.

Contar con un buen colchón: Creerás que esto no es relevante, sin embargo, cuando compartes el lecho con una persona que tiende a desvelarse o ser muy madrugadora, lo que menos deseas es que te despierte ¿cierto?

Para minimizar este problema, existen marcas de colchones que afortunadamente individualizan los movimientos, evitando así “molestar” a la pareja con sus movimientos. Obviamente, también habrá que ser considerado cuando te mueves por el cuarto.

¿A quién afectamos realmente?

Esta mañana, mientras buscaba información acerca de un cliente en internet, mediante la frase “stadium seats for sale” (venta de sillas para estadio), me puse a pensar en un tema que ha generado diversos comentarios y opiniones en estos días; la propuesta de boicotear a compañías estadounidenses como Starbucks, McDonald’s o WalMart, como una forma de protesta por las políticas anti-inmigrantes de Donald Trump.

Antes de profundizar un poco en este polémico tema, les diré que la razón por la que hacía esa búsqueda en inglés es porque si bien la compañía de mi cliente es mexicana, se encuentra en una etapa de expansión hacia mercados internacionales. Algunos de los países que ahora tiene en la mira son Estados Unidos, Canadá, Brasil y Reino Unido. Como notarán, en la mayoría de los casos el inglés es la lengua materna y aunque en el caso de Brasil, el portugués es una lengua muy cercana al español, tanto mi cliente como sus compradores potenciales prefieren que las negociaciones y los trámites oficiales se lleven a cabo en inglés.

Esa situación particular me hizo pensar que pocos negocios prosperarían en la actualidad, si no tuvieran el proyecto de crecer y expandirse más allá de las fronteras. Salvo que realmente se trate de un negocio demasiado localizado, como un servicio de comidas a domicilio que atienda a cierta zona de oficinas, eventualmente y en la medida en que el mercado regional se sature, hay que pensar en llegar a más clientes. Incluso el pequeño negocio que puse como ejemplo podría tener la necesidad de abarcar más zonas y pensaría en estrategias como alquilar una pequeña flota de vehículos para cubrir un área mayor con su servicio a domicilio.

En un mercado en el que trascender el ámbito regional es cada vez más necesario para sobrevivir, los muros y las restricciones realmente salen sobrando y lo que se vuelve imperativo es buscar regulaciones que favorezcan a todas las partes.

Ahora bien, cuando una gran compañía trasciende fronteras y comienza a desarrollarse satisfactoriamente en otros países, muchas veces tiene la necesidad de asociarse o fusionarse con compañías locales, para tener una mayor presencia o integrarse más fácilmente en el nuevo mercado. Cuando algo así sucede, ya no hablamos de una empresa extranjera con presencia en otro país, sino de una empresa en la que ambas naciones tienen un grado de participación.

Es aquí donde, en mi opinión, es pertinente la pregunta de a quién afectamos realmente. La situación no sólo implica que la compañía multinacional o trasnacional tenga participación de empresarios y accionistas del país o que incluso estos sean propietarios de la franquicia nacional; mexicana, en este caso. El mayor problema es que los empleados de esas compañías trasnacionales o multinacionales son ciudadanos de los países en los que las empresas tienen presencia, mismos que de no ser por esas compañías, tal vez no tendrían una forma de subsistir.

empleada

Para citar un caso concreto, hace unos días el presidente de Starbucks México declaró que los ingresos de la franquicia nacional se quedan en el país y que la compañía da empleo a 7,000 mexicanos. Si esto es cierto, un boicot a esta empresa, que pudiera conducir a una eventual quiebra, dejaría sin empleo a 7,000 connacionales, sin representar perjuicio alguno a la empresa estadounidense.

Tal vez la mejor forma de hacer frente a políticas intolerantes y nacionalismos extremos todavía está por definirse. Pagar con la misma moneda no parece una solución óptima.

La profesión más difícil

En sociedades como la nuestra, que gustan darse aires de progreso, pero que en la práctica prefieren el respaldo y la dirección de las ideologías más tradicionales, el que una mujer rechace la maternidad todavía es objeto de críticas, recomendaciones no pedidas o expresiones de conmiseración.

“Nunca te vas a sentir plena”, “¡Te vas a quedar sola!”, “Criar hijos no es fácil, pero es una bendición” o “¿Quién te va a cuidar cuando seas mayor?” son algunos de los comentarios que escucho con más frecuencia cuando digo que no pienso tener hijos. Los de pensamiento más “moderno” han tenido a bien proponer que considere alternativas como la adopción o la fecundación in vitro, asumiendo que si no soy mamá es porque ya “se me fue el tren” o “me quedé para vestir santos”.

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No obstante, para mí el no ser madre es una decisión semejante a no haber sido cocinera, médico, deportista, militar o cualquier otra de las miles de profesiones que no elegí, por quedarme con la que disfruto y ejerzo. Y la razón por la que no elegí la profesión de mamá es la misma por la que no me decidí por tantas otras; falta de vocación y aptitudes.

Sí, yo creo que la maternidad, y la paternidad, dicho sea de paso, es ante todo una vocación; una actividad que te sientes llamada o llamado a realizar y para la que estás dispuesto a dar tu tiempo, tus esfuerzos y buena parte de tu vida. Si esa inclinación a dar una vida y cuidar de ella no se siente con fuerza, no tiene caso tratar de adoptarla. Creer que una mujer debe ser madre por el simple hecho de que su cuerpo es apto para embarazarse es como pensar que cualquier persona debería ser atleta profesional sólo porque su cuerpo puede moverse, saltar o correr.

Ahora bien, como toda vocación, la maternidad y la paternidad requieren de preparación y entrenamiento para desarrollarse adecuadamente. Para quien ya decidió ser médico, por ejemplo, no basta con tener una inclinación natural para cuidar a las personas o una facilidad increíble para memorizar conceptos y términos; es necesario que la persona reciba la formación universitaria indicada, haga estudios de posgrado, pase por los periodos de residencia y prácticas, y actualice sus conocimientos mediante diplomados médicos en línea, para que su ejercicio profesional realmente logre los objetivos que se propone y ayude a las personas.

Si exigimos tanta formación a un médico, porque de su labor dependen la salud, la integridad y la vida de los pacientes en un momento determinado, cuánto más no habríamos de pedir a una madre o un padre, quienes son responsables de mantener la vida que han hecho surgir y de darle las herramientas que necesita para convertirse en un ser humano autónomo.

Si creen que exagero, consideren lo que se pide a los adultos que quieren adoptar un niño. En países como el nuestro se les exige incluso estar legalmente casados, algo que por sí mismo no es una garantía de ser apto para la paternidad. Se investiga también su situación financiera y laboral, su formación, su comportamiento como vecinos, trabajadores y ciudadanos. En suma, se les somete a una prueba exhaustiva para medir sus capacidades y aptitudes en el cuidado infantil.

Se pensaría que hacer lo mismo con todo el que deseara ser padre o madre, sería un atentado a sus derechos elementales. Pero aunque ninguna autoridad pudiera llevar a cabo tal estudio, nosotros, como adultos responsables, deberíamos auto evaluarnos. Sólo al estar seguros de nuestra disposición y capacidades para proteger, orientar y dejar florecer una vida, deberíamos considerar la posibilidad de ser madres o padres.

Ideas para disfrutar del frío

Desde pequeña me he sentido la “rara” de la familia por varios motivos. Como buenos costeños, mis papás, mis hermanos y mis primos adoran el mar y son excelentes nadadores. A mí me fascina la fuerza y la inmensidad de las olas y me gusta caminar por la playa en las tardes más frescas; pero nadar en el mar, ¡jamás! Apenas si me defiendo en las albercas de mediana profundidad, pero no es que disfrute mucho de tal ejercicio; creo que el agua es una fuerza para contemplar y admirar a distancia y con sumo respeto.

La mayoría de los miembros de mi familia, al igual que nuestros amigos y vecinos, tienen una gran tolerancia al calor y de hecho lo disfrutan, pues a ello están acostumbrados. Yo siempre lo he padecido, así como al sol intenso. La única temporada en la que realmente disfrutaba del clima en nuestro pueblo costero era la de lluvias, por la frescura que éstas traían al ambiente.

Otra de mis rarezas, por tanto, es que adoro el frío. He tenido la oportunidad de pasar inviernos en países donde realmente se siente la intensidad de esta estación, como Canadá o Suiza, y creo que nunca me he sentido más en mi elemento. El frío me resulta vigorizante; durante el día me invita a salir de casa, pasear y estar activa, y por la noche me anima para hacer los quehaceres o a sentarme a leer en compañía de un buen café.

Sin embargo, he de admitir que sentir un frío constante, sobre todo al estar en casa, no es nada agradable. Estar en la sala o la recámara y sentir que se cuela una corriente de aire es algo que puede acabar con el relax, el descanso y el buen humor, por no hablar de la salud. Algo así viví cuando llegué al departamento en el que ahora vivo. Además de que es una construcción de techos altos, que rece la luz solar durante muy pocas horas, a mi llegada sólo tenía los acabados más elementales y contaba con unos cuantos muebles. Todo esto contribuía a que el calor de hogar se escapara por todas las rendijas de las ventanas y puertas.

pisos-de-madera

Poco a poco logré ambientar el espacio, darle un estilo y conservar su calidez. Uno de los proyectos más importantes y que más ayudaron a que el espacio resultara mucho menos frío fue la instalación de pisos de madera. Este material, como todo lo que se extrae de la naturaleza, es verdaderamente noble y además de que engalana cualquier lugar, también lo hace más cálido.

Fue algo costoso, sí, y para que los pisos luzcan tan bellos y relucientes como el primer día, es necesario implementar cuidados y técnicas de mantenimiento especiales. Pero si se tienen los recursos y el tiempo para brindar los cuidados necesarios, es una inversión que bien vale la pena.

Ahora bien, antes de contar con todo lo necesario para colocar mis pisos de madera, implementé otras estrategias más económicas y sencillas para conservar el calor:

  • Cortinas dobles; delgadas, para dejar que entre toda la luz natural posible durante el día, y gruesas, para oscurecer las habitaciones adecuadamente durante la noche (sobre todo la recámara) y crear una barrera contra el frío.
  • Cojines guardapolvo; se colocan para cubrir las rendijas que quedan en las partes bajas de puertas y ventanas.
  • Tapetes; ideales para conservar el calor del piso donde más se necesita, como en recámaras y salas.
  • Muebles que se apoyen en las paredes, como libreros o alacenas; además de que son indispensables para organizar nuestras cosas, crean una especie de segunda pared que ayuda a conservar el calor y además puede amortiguar los ruidos.

Tradiciones que pueden reinventarse

Las tradiciones son un elemento muy importante de nuestras vidas, pues ellas nos arraigan al lugar que pertenecemos, nos vinculan con la comunidad y nos dan bases sólidas para definir nuestra identidad.

Siempre he considerado que si una tradición, sea cual sea, es relevante y significativa en la vida de alguien, esa persona debe hacer lo posible por conservarla, aunque ello implique reinventarla un poco, para que pueda sortear los cambios que traen consigo las distintas épocas.

Para mí, la celebración de la Navidad es una de esas tradiciones que trato de conservar y compartir con mi familia. Lo anterior no sólo por cuestiones religiosas, sino porque desde que tengo memoria, la Navidad y el fin de año han sido ocasiones especiales para reunir a todos los seres queridos; sin importar lo lejos que estemos o los posibles conflictos que hayan surgido durante el año, siempre hay ocasión para compartir una comida, una cena o al menos una llamada en Navidad y Año Nuevo.

Yo crecí con esa idea y he tratado de transmitírsela a mis hijos, procurando que la asimilen con gusto y no la sientan como una imposición. Para lograr esto último, lo que mi esposo y yo decidimos hacer es alternar años de navidades “tradicionales”, es decir, celebradas en casa, con la mayoría de los familiares, con otras menos convencionales, en las que optamos por viajar o hacer algo distinto.

Este año, por ejemplo, decidimos hacer reservaciones en un hotel de Cancún centro, para recibir el año en la Riviera Maya. Elegimos el destino porque ya nos hacía falta un poco de playa, pero también porque desde hace varios meses, nuestros hijos nos manifestaron la ilusión de conocer Xcaret. Incluso han llegado a comentar que renunciarían a sus regalos de cumpleaños, Navidad y Reyes, con tal de visitar el parque acuático y conocer a toda la asombrosa fauna que ahí habita, así como disfrutar de la natación, que les encanta.

Mi esposo y yo decidimos tomarles la palabra y regalarles el viaje de Navidad (aunque, por supuesto, Santa Claus y los Reyes no dejarán de pasarse por casa, pues los pequeños realmente se han portado bien este año). Ahora bien, ¿cómo hacemos para que tradiciones como el arbolito, la cena del 24 o el intercambio de regalos en la familia no se pierdan en estas navidades fuera de lo convencional? Bueno, todo es cuestión de ajustarse.

Family in santa hats having fun on beach vacation, new year and christmas holiday concept

Para el viaje de este año, nuestra salida será el 25 de diciembre. ¿Viajar justo el día de Navidad? Sí, es posible y además económico, pues la mayor demanda de vuelos se da para el día 24; es cierto que el 25 hay menos vuelos y trayectos, pero si se reserva con tiempo, es más fácil encontrar opciones y asegurar un lugar.

Salir en esta fecha también nos permitirá organizar un almuerzo el día 24, con varios de nuestros familiares. Así podremos hacer el intercambio, que este año decidimos hacer de manualidades confeccionadas por nosotros mismos. La idea surgió entre los niños, quienes en sus respectivas escuelas han aprendido mucho de manualidades y reciclaje y no han dudado en ponerlo en práctica para los regalos navideños.

El 25 de diciembre planeamos sorprender a los familiares y amigos a quienes no podamos ver con una video-llamada. Y para cerrar la temporada, tendremos otra reunión el 6 de enero, para compartir la rosca de Reyes y también nuestros recuerdos del viaje.

De esta forma esperamos tener un fin de año diferente. ¿Y tú, cómo pasarás las fiestas?