¿A quién afectamos realmente?

Esta mañana, mientras buscaba información acerca de un cliente en internet, mediante la frase “stadium seats for sale” (venta de sillas para estadio), me puse a pensar en un tema que ha generado diversos comentarios y opiniones en estos días; la propuesta de boicotear a compañías estadounidenses como Starbucks, McDonald’s o WalMart, como una forma de protesta por las políticas anti-inmigrantes de Donald Trump.

Antes de profundizar un poco en este polémico tema, les diré que la razón por la que hacía esa búsqueda en inglés es porque si bien la compañía de mi cliente es mexicana, se encuentra en una etapa de expansión hacia mercados internacionales. Algunos de los países que ahora tiene en la mira son Estados Unidos, Canadá, Brasil y Reino Unido. Como notarán, en la mayoría de los casos el inglés es la lengua materna y aunque en el caso de Brasil, el portugués es una lengua muy cercana al español, tanto mi cliente como sus compradores potenciales prefieren que las negociaciones y los trámites oficiales se lleven a cabo en inglés.

Esa situación particular me hizo pensar que pocos negocios prosperarían en la actualidad, si no tuvieran el proyecto de crecer y expandirse más allá de las fronteras. Salvo que realmente se trate de un negocio demasiado localizado, como un servicio de comidas a domicilio que atienda a cierta zona de oficinas, eventualmente y en la medida en que el mercado regional se sature, hay que pensar en llegar a más clientes. Incluso el pequeño negocio que puse como ejemplo podría tener la necesidad de abarcar más zonas y pensaría en estrategias como alquilar una pequeña flota de vehículos para cubrir un área mayor con su servicio a domicilio.

En un mercado en el que trascender el ámbito regional es cada vez más necesario para sobrevivir, los muros y las restricciones realmente salen sobrando y lo que se vuelve imperativo es buscar regulaciones que favorezcan a todas las partes.

Ahora bien, cuando una gran compañía trasciende fronteras y comienza a desarrollarse satisfactoriamente en otros países, muchas veces tiene la necesidad de asociarse o fusionarse con compañías locales, para tener una mayor presencia o integrarse más fácilmente en el nuevo mercado. Cuando algo así sucede, ya no hablamos de una empresa extranjera con presencia en otro país, sino de una empresa en la que ambas naciones tienen un grado de participación.

Es aquí donde, en mi opinión, es pertinente la pregunta de a quién afectamos realmente. La situación no sólo implica que la compañía multinacional o trasnacional tenga participación de empresarios y accionistas del país o que incluso estos sean propietarios de la franquicia nacional; mexicana, en este caso. El mayor problema es que los empleados de esas compañías trasnacionales o multinacionales son ciudadanos de los países en los que las empresas tienen presencia, mismos que de no ser por esas compañías, tal vez no tendrían una forma de subsistir.

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Para citar un caso concreto, hace unos días el presidente de Starbucks México declaró que los ingresos de la franquicia nacional se quedan en el país y que la compañía da empleo a 7,000 mexicanos. Si esto es cierto, un boicot a esta empresa, que pudiera conducir a una eventual quiebra, dejaría sin empleo a 7,000 connacionales, sin representar perjuicio alguno a la empresa estadounidense.

Tal vez la mejor forma de hacer frente a políticas intolerantes y nacionalismos extremos todavía está por definirse. Pagar con la misma moneda no parece una solución óptima.

La profesión más difícil

En sociedades como la nuestra, que gustan darse aires de progreso, pero que en la práctica prefieren el respaldo y la dirección de las ideologías más tradicionales, el que una mujer rechace la maternidad todavía es objeto de críticas, recomendaciones no pedidas o expresiones de conmiseración.

“Nunca te vas a sentir plena”, “¡Te vas a quedar sola!”, “Criar hijos no es fácil, pero es una bendición” o “¿Quién te va a cuidar cuando seas mayor?” son algunos de los comentarios que escucho con más frecuencia cuando digo que no pienso tener hijos. Los de pensamiento más “moderno” han tenido a bien proponer que considere alternativas como la adopción o la fecundación in vitro, asumiendo que si no soy mamá es porque ya “se me fue el tren” o “me quedé para vestir santos”.

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No obstante, para mí el no ser madre es una decisión semejante a no haber sido cocinera, médico, deportista, militar o cualquier otra de las miles de profesiones que no elegí, por quedarme con la que disfruto y ejerzo. Y la razón por la que no elegí la profesión de mamá es la misma por la que no me decidí por tantas otras; falta de vocación y aptitudes.

Sí, yo creo que la maternidad, y la paternidad, dicho sea de paso, es ante todo una vocación; una actividad que te sientes llamada o llamado a realizar y para la que estás dispuesto a dar tu tiempo, tus esfuerzos y buena parte de tu vida. Si esa inclinación a dar una vida y cuidar de ella no se siente con fuerza, no tiene caso tratar de adoptarla. Creer que una mujer debe ser madre por el simple hecho de que su cuerpo es apto para embarazarse es como pensar que cualquier persona debería ser atleta profesional sólo porque su cuerpo puede moverse, saltar o correr.

Ahora bien, como toda vocación, la maternidad y la paternidad requieren de preparación y entrenamiento para desarrollarse adecuadamente. Para quien ya decidió ser médico, por ejemplo, no basta con tener una inclinación natural para cuidar a las personas o una facilidad increíble para memorizar conceptos y términos; es necesario que la persona reciba la formación universitaria indicada, haga estudios de posgrado, pase por los periodos de residencia y prácticas, y actualice sus conocimientos mediante diplomados médicos en línea, para que su ejercicio profesional realmente logre los objetivos que se propone y ayude a las personas.

Si exigimos tanta formación a un médico, porque de su labor dependen la salud, la integridad y la vida de los pacientes en un momento determinado, cuánto más no habríamos de pedir a una madre o un padre, quienes son responsables de mantener la vida que han hecho surgir y de darle las herramientas que necesita para convertirse en un ser humano autónomo.

Si creen que exagero, consideren lo que se pide a los adultos que quieren adoptar un niño. En países como el nuestro se les exige incluso estar legalmente casados, algo que por sí mismo no es una garantía de ser apto para la paternidad. Se investiga también su situación financiera y laboral, su formación, su comportamiento como vecinos, trabajadores y ciudadanos. En suma, se les somete a una prueba exhaustiva para medir sus capacidades y aptitudes en el cuidado infantil.

Se pensaría que hacer lo mismo con todo el que deseara ser padre o madre, sería un atentado a sus derechos elementales. Pero aunque ninguna autoridad pudiera llevar a cabo tal estudio, nosotros, como adultos responsables, deberíamos auto evaluarnos. Sólo al estar seguros de nuestra disposición y capacidades para proteger, orientar y dejar florecer una vida, deberíamos considerar la posibilidad de ser madres o padres.

Ideas para disfrutar del frío

Desde pequeña me he sentido la “rara” de la familia por varios motivos. Como buenos costeños, mis papás, mis hermanos y mis primos adoran el mar y son excelentes nadadores. A mí me fascina la fuerza y la inmensidad de las olas y me gusta caminar por la playa en las tardes más frescas; pero nadar en el mar, ¡jamás! Apenas si me defiendo en las albercas de mediana profundidad, pero no es que disfrute mucho de tal ejercicio; creo que el agua es una fuerza para contemplar y admirar a distancia y con sumo respeto.

La mayoría de los miembros de mi familia, al igual que nuestros amigos y vecinos, tienen una gran tolerancia al calor y de hecho lo disfrutan, pues a ello están acostumbrados. Yo siempre lo he padecido, así como al sol intenso. La única temporada en la que realmente disfrutaba del clima en nuestro pueblo costero era la de lluvias, por la frescura que éstas traían al ambiente.

Otra de mis rarezas, por tanto, es que adoro el frío. He tenido la oportunidad de pasar inviernos en países donde realmente se siente la intensidad de esta estación, como Canadá o Suiza, y creo que nunca me he sentido más en mi elemento. El frío me resulta vigorizante; durante el día me invita a salir de casa, pasear y estar activa, y por la noche me anima para hacer los quehaceres o a sentarme a leer en compañía de un buen café.

Sin embargo, he de admitir que sentir un frío constante, sobre todo al estar en casa, no es nada agradable. Estar en la sala o la recámara y sentir que se cuela una corriente de aire es algo que puede acabar con el relax, el descanso y el buen humor, por no hablar de la salud. Algo así viví cuando llegué al departamento en el que ahora vivo. Además de que es una construcción de techos altos, que rece la luz solar durante muy pocas horas, a mi llegada sólo tenía los acabados más elementales y contaba con unos cuantos muebles. Todo esto contribuía a que el calor de hogar se escapara por todas las rendijas de las ventanas y puertas.

pisos-de-madera

Poco a poco logré ambientar el espacio, darle un estilo y conservar su calidez. Uno de los proyectos más importantes y que más ayudaron a que el espacio resultara mucho menos frío fue la instalación de pisos de madera. Este material, como todo lo que se extrae de la naturaleza, es verdaderamente noble y además de que engalana cualquier lugar, también lo hace más cálido.

Fue algo costoso, sí, y para que los pisos luzcan tan bellos y relucientes como el primer día, es necesario implementar cuidados y técnicas de mantenimiento especiales. Pero si se tienen los recursos y el tiempo para brindar los cuidados necesarios, es una inversión que bien vale la pena.

Ahora bien, antes de contar con todo lo necesario para colocar mis pisos de madera, implementé otras estrategias más económicas y sencillas para conservar el calor:

  • Cortinas dobles; delgadas, para dejar que entre toda la luz natural posible durante el día, y gruesas, para oscurecer las habitaciones adecuadamente durante la noche (sobre todo la recámara) y crear una barrera contra el frío.
  • Cojines guardapolvo; se colocan para cubrir las rendijas que quedan en las partes bajas de puertas y ventanas.
  • Tapetes; ideales para conservar el calor del piso donde más se necesita, como en recámaras y salas.
  • Muebles que se apoyen en las paredes, como libreros o alacenas; además de que son indispensables para organizar nuestras cosas, crean una especie de segunda pared que ayuda a conservar el calor y además puede amortiguar los ruidos.

Tradiciones que pueden reinventarse

Las tradiciones son un elemento muy importante de nuestras vidas, pues ellas nos arraigan al lugar que pertenecemos, nos vinculan con la comunidad y nos dan bases sólidas para definir nuestra identidad.

Siempre he considerado que si una tradición, sea cual sea, es relevante y significativa en la vida de alguien, esa persona debe hacer lo posible por conservarla, aunque ello implique reinventarla un poco, para que pueda sortear los cambios que traen consigo las distintas épocas.

Para mí, la celebración de la Navidad es una de esas tradiciones que trato de conservar y compartir con mi familia. Lo anterior no sólo por cuestiones religiosas, sino porque desde que tengo memoria, la Navidad y el fin de año han sido ocasiones especiales para reunir a todos los seres queridos; sin importar lo lejos que estemos o los posibles conflictos que hayan surgido durante el año, siempre hay ocasión para compartir una comida, una cena o al menos una llamada en Navidad y Año Nuevo.

Yo crecí con esa idea y he tratado de transmitírsela a mis hijos, procurando que la asimilen con gusto y no la sientan como una imposición. Para lograr esto último, lo que mi esposo y yo decidimos hacer es alternar años de navidades “tradicionales”, es decir, celebradas en casa, con la mayoría de los familiares, con otras menos convencionales, en las que optamos por viajar o hacer algo distinto.

Este año, por ejemplo, decidimos hacer reservaciones en un hotel de Cancún centro, para recibir el año en la Riviera Maya. Elegimos el destino porque ya nos hacía falta un poco de playa, pero también porque desde hace varios meses, nuestros hijos nos manifestaron la ilusión de conocer Xcaret. Incluso han llegado a comentar que renunciarían a sus regalos de cumpleaños, Navidad y Reyes, con tal de visitar el parque acuático y conocer a toda la asombrosa fauna que ahí habita, así como disfrutar de la natación, que les encanta.

Mi esposo y yo decidimos tomarles la palabra y regalarles el viaje de Navidad (aunque, por supuesto, Santa Claus y los Reyes no dejarán de pasarse por casa, pues los pequeños realmente se han portado bien este año). Ahora bien, ¿cómo hacemos para que tradiciones como el arbolito, la cena del 24 o el intercambio de regalos en la familia no se pierdan en estas navidades fuera de lo convencional? Bueno, todo es cuestión de ajustarse.

Family in santa hats having fun on beach vacation, new year and christmas holiday concept

Para el viaje de este año, nuestra salida será el 25 de diciembre. ¿Viajar justo el día de Navidad? Sí, es posible y además económico, pues la mayor demanda de vuelos se da para el día 24; es cierto que el 25 hay menos vuelos y trayectos, pero si se reserva con tiempo, es más fácil encontrar opciones y asegurar un lugar.

Salir en esta fecha también nos permitirá organizar un almuerzo el día 24, con varios de nuestros familiares. Así podremos hacer el intercambio, que este año decidimos hacer de manualidades confeccionadas por nosotros mismos. La idea surgió entre los niños, quienes en sus respectivas escuelas han aprendido mucho de manualidades y reciclaje y no han dudado en ponerlo en práctica para los regalos navideños.

El 25 de diciembre planeamos sorprender a los familiares y amigos a quienes no podamos ver con una video-llamada. Y para cerrar la temporada, tendremos otra reunión el 6 de enero, para compartir la rosca de Reyes y también nuestros recuerdos del viaje.

De esta forma esperamos tener un fin de año diferente. ¿Y tú, cómo pasarás las fiestas?

¿Es buena idea ofrecer una barra de helados en una fiesta durante el invierno?

Mi niño está por cumplir años y me ha pedido que en su fiesta pongamos una barra de helados, para que sus amiguitos puedan disfrutarlos.

No dudaría para nada en contratar dicha barra de helados, el dilema que tengo es si sería prudente poner algo frío, cuando su fiesta es justamente en invierno.

Como madres, buscamos que nuestros hijos se mantengan sanos y ante la mínima señal nos ponemos un tanto tensas. El resfriado es un tema común en estos días, además de que es más común que se nos antoje algo calientito que algo frío.

Aunque para ser sincera, por mucho frío que haga, un helado no es rechazado, más si viene acompañado de toppings de chocolate.

Sapori-di-gelatoY entonces, ¿podemos pensar en comer un helado en invierno? La respuesta es que… ¡Sí se puede! Y, no solo eso, resulta que ofrece beneficios… Lo que sucede es que en la práctica no tendemos a consumirlos, pero esto no significa que sea negativo el saborearlos.

Veamos entonces por qué un helado se considera positivo el consumirlo en invierno.

Por ejemplo, en una fiesta infantil, los niños se mantienen activos jugando y corriendo por todo el lugar, se encuentran por lo tanto en constante actividad física y lo mismo sucede para los deportistas, quienes después de su entrenamiento han quemado calorías.

¿Y esto qué tiene que ver? Bueno, pues que el helado es una opción que proporciona glucógeno. Es decir, que es la glucosa que se guarda para dar energía.

Además, cuando se trata de un buen helado, con ingredientes naturales o de yogur, ofrece también proteínas, que ayudan a reponer en los músculos los hidratos de carbono y la glucosa que se han perdido.

¿Y qué pasa cuando se tiene catarro o una garganta irritada?

En este punto creo que hemos alimentado una mala fama en contra de lo frío; a menos que sea una bronquitis, un helado ayuda a bajar la inflamación de una garganta irritada y además te ayuda a cicatrizar si existen heridas.

De seguro habrás escuchado que el helado es altamente recomendado después de una intervención de extracción de amígdalas.

De hecho, encontré que si se acostumbra al cuerpo al frío, el “efecto choque” es menor conforme lo vamos integrando a nuestros gustos en el invierno y tienes menos probabilidades de un resfrío.

Y nuevamente, si estamos ante una barra de helados nutritivos, entonces estamos ante una fuente que contiene fibra, lípidos, aminoácidos, proteína, minerales y vitamina B.

Si son a base de leche o yogur, entonces estamos hablando también de una fuente de calcio, ya que llegan a cubrir hasta un 15 por ciento de los requerimientos de dicho mineral.

Y para redondear este delicioso panorama, podemos decir que ayudan a fortalecer los huesos y regulan la presión arterial.

Por supuesto y como en todo, existen los helados chatarra de los cuales hay que alejarse, no solo en invierno, sino todo el año, ya que solo contienen altas dosis de azúcares y suelen contener más grasa.

Y por último, pero no lo menos importante, ante un delicioso y nutritivo helado, las sonrisas infantiles y de los padres por extensión aparecen en los rostros.

Así es, resulta que un rico helado reduce el estrés y se disparan las hormonas de la felicidad, ya que el comer helado está asociado a un momento de placer.

Para los adultos significa un oasis, ya que las preocupaciones y el estrés quedan momentáneamente a un lado.

Después de este repaso, definitivamente habrá una barra de helados para todos los invitados en la fiesta de mi pequeño.

Tips para agilizar la salida a la escuela de tus hijos cuando trabajas fuera de casa

Como madre de niños en edad escolar, una de las tareas diarias que tenemos es el preparar a los hijos para ir a la escuela.

Esto implica un doble o triple esfuerzo para una madre que además trabaje fuera de casa.

Todo comienza con muchas horas de preparación previas a la entrada de los pequeños. A veces, la planeación para ir a la escuela lleva semanas.

¿Crees que exagero?

Al ser mamá con empleo fuera de casa es una odisea, porque no solo eres mamá y ama de casa, también hay que rendir cuentas a un jefe y atorarse en el tráfico para llegar a tiempo.

Así que las tareas se complican y hay que sacar tiempo al tiempo. Por lo que una muy buena planeación para salir lo más librada de esta multitudinaria misión es la mejor arma.

En esta situación, lo que mejor me ha funcionado es lo siguiente:

• Organizarme para ir al supermercado una vez a la semana, por lo que anoto toda mi lista con antelación y le dedico un día a la semana para ir sin falta con mi lista en mano.
• Planeación de la comida de la semana e incluir los lunchs de los niños. Cuando tengo claro qué cocinar cada día, tengo a la vez la lista de los ingredientes, por lo que combina perfecto con el punto anterior.
• Dedicar una tarde para adelantar ciertos platillos de la semana y organizar mi refrigerador con respecto al uso que tendrá en la semana.
• Todas las noches adelanto en la preparación de los uniformes, tareas, útiles y lunch de los niños, con la participación activa de mis hijos. En varios de estos puntos sólo vigilo que todo se encuentre en orden y a tiempo.
• Por la mañana me levanto antes que los niños para arreglarme y preparar mis cosas, así al despertarlos solo me enfoco en que todo fluya y estemos listos.
• Preparar desayunos y lunch… a la velocidad de la luz
• Salir a tiempo para evitar accidentes y bueno… continuar con tu día.

Esta es solo una breve radiografía de lo que una mamá que sale a trabajar realiza todos los días y si cuenta con el apoyo de una pareja y el de sus hijos, las cosas pueden resultar más sencillas, esto es lo ideal y recomendable hacer.

autobus1En cuanto a los desayunos y los lunch, resulta en ocasiones un tema complicado, ya que como madre lo que buscas es darles alimentos nutritivos y que a la vez sean sencillos y rápidos de elabora para agilizar los tiempos.

¿Y qué pasa cuando las prisas o un evento inesperado se cruzan y no cuentas con un lunch para tus hijos?

En este caso tienes dos opciones, recurrir a la cafetería del colegio y a ojos cerrados ver qué comprarán tus hijos o depender del menú del día, o visitar rápidamente algunas de las tiendas donde puedas adquirir un box lunch en DF y ver con exactitud qué llevarán tus hijos.

Generalmente, en esta segunda opción, un delicioso emparedado bien preparado y un jugo puede compensar este momento y quedarás tranquila de saber que tus hijos tendrán un divertido y saludable receso.

Espero que alguno de estos tips se adapte a tu estilo, ya que a mí me han funcionado de maravilla.

Un taquiza típica como bienvenida a vecinos extranjeros

Hace poco llegaron a residir a nuestra privada dos familias extranjeras, una holandesa y la otra alemana.
Ambas venían por cuestiones de trabajo y traían consigo a sus familias.

Afortunadamente, tanto ellos como nosotros somos personas que nos gusta convivir en armonía y en especial conocer a los vecinos con los que estamos compartiendo de alguna forma la privada.

En general, lo que hacemos cuando llegan nuevos vecinos es reunirnos un fin de semana para tener una tarde entre “vecinos” y dar la bienvenida a los nuevos inquilinos.

Esto nos ha funcionado muy bien hasta el momento y no podría ser menos en esta ocasión, por lo que decidimos ofrecerles una comida típica mexicana.

Y qué más típico que una gran variedad de platillos mexicanos acompañados de nuestras tradicionales tortillas y adentrarlos al gusto por el picante bajo los mejores exponentes, que son las salsas.

Así es, una taquiza es lo que recoge lo más típico de nuestra cultura.

Sabemos perfectamente que los tacos son mundialmente conocidos y nuestros invitados se encontraron fascinados con la recepción.

Lo mejor de esta opción para realizar una convivencia entre familiares y amigos que incluyen a papilas gustativas extranjeras es que siempre habrá un taco para todos.

La variedad que ofrece una taquiza llega a satisfacer al paladar más exigente, e incluso puede cuidar un estómago sensible y al que lleve una dieta rigurosa.

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El hecho de ofrecer variedad permite que a su vez cada persona se sirva de acuerdo a su gusto, ya sean personas de muy buen comer o aquellas de “estómago pequeño”.

Lo mejor de esta opción es que además de que te permite probar de todo o solo aquello de lo que más te gusta, evitas el desperdicio en general.

Por lo que un taco es perfecto.

Otra de las cosas interesantes de hacer una taquiza para una reunión entre amigos o familiares es que se puede realizar bajo dos modalidades:

  1. Que cada una de las familias invitadas lleve a la reunión uno o dos platillos y una más se encargue de todos las guarniciones a su alrededor, otra de las bebidas, en fin, la coordinación se hará de acuerdo a la confianza entre las familias. La cuestión es que una reunión de esta índole también permite economizar por parte de los invitados y todos comen y quedan muy bien ante la audiencia.
  2. O para quitarse de problemas y horas en la cocina, entonces se contrata un servicio de taquiza para eventos, en donde algunos ofrecen hasta el servicio de taqueros más todo lo que concierne a colocar una muy buena mesa para servir los deliciosos tacos.
  3. Bajo esta modalidad, sigue siendo baja la inversión, puesto que entre las familias se divide el pago y listo. Nadie sale perjudicado y se sigue comiendo muy bien.

En nuestro caso, fue un éxito rotundo nuestra reunión de bienvenida, ya que nuestros nuevos vecinos pudieron acercarse de primera mano a nuestra gastronomía y practicar su español.

Por otro lado, nos permitió conocernos más y todo en calma en nuestro vecindario.

El código de etiqueta para viajar en avión

El tema de este post podría parecer un tanto superficial o quizá exagerado. Sin embargo, todas las actividades que implican la interacción y convivencia con otras personas deben (o deberían) apegarse a normas básicas de comportamiento, para mantener la cordialidad y el respeto a los demás.

Si has viajado en avión, especialmente a otros países, sabrás que no exagero cuando hablo de convivencia. Salvo que vayas en primera clase, tendrás que pasar varias horas sentado codo con codo (literalmente) con los pasajeros que ocupan los otros asientos de tu fila; comerás, dormirás e intentarás relajarte junto a ellos y ocasionalmente deberás molestarlos para pararte al baño, o a estirar las piernas.

La próxima vez que viajes con VivaAerobus, Volaris, Interjet u otra línea económica, guíate con estas sencillas normas de etiqueta y verás que tu vuelo resulta mucho más agradable y placentero.

  1. Saluda a tus “compañeros de fila”

Tal vez no seas el más platicador, o platicadora, y tu idea de un vuelo placentero no implica pasar todo el trayecto en una conversación. Pero un saludo de cortesía no le hace mal a nadie; por el contrario, nos hace sentir más cómodos y nos invita a ser amables. Y si el socializar es lo tuyo, sabrás que un saludo es básico para romper el hielo.

  1. Respeta el espacio de los demás

Sé que esto no es fácil de hacer, considerando lo angostos que suelen ser los asientos y la escasa separación entre filas que hay en la mayoría de los aviones. Sin embargo, haz lo que esté en tus manos para no invadir el espacio de otros pasajeros y así alentar a que respeten el tuyo. Esto supone adoptar otra medida básica para todo viajero, el preparar un equipaje de cabina ligero, en el que sólo se incluya lo más indispensable; de esta forma podrás guardarlo con facilidad en el compartimento superior o debajo del asiento.

  1. Elige el lugar más adecuado

Si eres de los que se sumen en las profundidades del sueño apenas despega el avión y no despiertan hasta el aterrizaje, te conviene elegir el asiento junto a la ventana; así podrás dormir tranquilamente sin que te molesten y permitirás que los otros pasajeros tengan mayor movilidad. Por el contrario, si sabes que necesitas pararte con frecuencia, mejor opta por el del pasillo o el central.

  1. Respeta la forma de viajar de los demás

Si el pasajero de al lado ya se acomodó para dormir, no trates de engancharlo en una conversación. Y si tú prefieres entretenerte con un libro, una película o algo de música, hazlo de manera que causes las menores molestias posibles (usa la luz de lectura sobre tu asiento o una pequeña lámpara y emplea audífonos para disfrutar de tu música o película). Cuando necesites pararte, sacar algo del compartimento de equipaje o cualquier cosa que implique molestar un poco a otros pasajeros, pide permiso con cortesía.

  1. Ten paciencia y tolerancia

Los percances al volar, como en cualquier actividad, son inevitables, por más cortesía y etiqueta que se trate de mostrar. Hay situaciones que, de hecho, se salen del control de la persona, como el que un pasajero se maree y tenga náuseas o el que un niño empiece a llorar. Haz acopio de paciencia en estas situaciones y si no puedes apoyar a tu vecino, al menos no le muestres tu enfado; pues ya es bastante incómodo sentirse mal en un avión, como para sumarle a ello la ira del pasajero de al lado. Si al abordar y tomar tu asiento encuentras una situación que te sabes incapaz de manejar (estarás al lado de una persona con bebé, de alguien que viaja con su mascota o cerca de una salida de emergencia), dirígete cortésmente a una persona de la tripulación, plantea tu situación y solicita, si es posible, un cambio de lugar. Con amabilidad, pueden conseguirse muchas cosas.

“Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del reino?”

Creo que alguna vez habrás escuchado la frase “Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del reino?”.

Sí, efectivamente, alguna vez escuchamos esta frase que proviene de uno de los cuentos más populares para niños llevado a la pantalla grande por parte de Walt Disney que bueno, su versión original no tiene nada de cautivador… en fin ese es tema para otro post.

En este caso, además de la bruja malvada y de Blanca Nieves, el espejo es uno de los actores secundarios de esta obra y como tal en nuestras vidas cotidianas es un objeto que nos acompaña a todas partes.

Bien podemos tenerlo en nuestra habitación, en el baño, en nuestro bolso, en el auto… e incluso en los celulares existen aplicaciones que hacen la función de espejo.

Considero que éste es un objeto que para muchos, en especial para las mujeres, tiene una relevancia importante.

Este es un objeto que tuvo sus primeros orígenes cuando nuestros antepasados se reflejaban en las fuentes de aguas cristalinas y fue así que consiguieron ver por primera vez sus rostros.

Dentro de su historia, se cree que los habitantes de Anatolia, actualmente Turquía, crearon los primeros espejos a partir de obsidiana pulida hace 8,000 años.

Después de la obsidiana, el cobre pulido apareció en Mesopotamia y Egipto, entre los años 4,000 a.C. y 3,000 a.C.

los-espejos-1Las piedras pulidas fueron las más utilizadas para este fin dentro de los pobladores de América Central y del Sur.

Mientras que en China y en India, se fabricaban a partir del bronce.

Curiosamente, tuvo que pasar mucho tiempo para que apareciera la primera versión del espejo que conocemos hoy día.

En 1835, el químico Justus Von Liebig desarrolló un proceso en el que aplicaba una delgada capa de plata a un lado de un panel de vidrio.

La técnica se fue adaptando y mejorando con el tiempo, hasta que se logró conseguir su producción masiva alrededor del mundo.

Y bueno, las cosas no pararon ahí donde el uso de la plata y el vidrio se conjuntaron, puesto que durante  el siglo XX surgieron nuevos productos, tales como las láminas de acrílico.

Este material comenzó su incursión y se desarrolló en 1928, en varios laboratorios, y se introdujo al mercado en 1933, por Rohm and Haas; gracias a ello es que ahora tenemos la opción de contar con espejos altamente resistentes.

El efecto de espejo se produce de la misma forma que en el espejo de vidrio: de un lado de la lámina transparente se aplica un recubrimiento reflejante, el cual se protege con una capa de resina.

Y se obtiene como resultado un espejo de 8 a 10 veces más resistente al impacto que el espejo común de vidrio.

Así, hoy en día bien podemos recurrir desde el inseparable celular a través de una app, usar algún bello diseño del espejo tradicional o, si es necesario contar con resistencia, los espejos hechos con láminas de acrílico son la opción.

El espacio mágico que puede ser la escuela

Recuerdo perfectamente mi primer día, cuando llegué al salón de la primaria. La imagen me quedó muy grabada, porque veía a los niños más grandes de mi calle pasar con sus uniformes y mochilas rumbo a la escuela de la colonia.

En aquella época, todo funcionaba mucho más sencillo. La escuela estaba cerca, no había tráfico y se podía llegar caminando sin mayor problema.

Así que desde mi ventana, todas las mañanas los veía pasar y yo estaba más que inquieta por ser parte de ese río de niños que iban cantando y jugando… hasta que llegó mi turno.

Mi mamá me dijo: “Lista, ya es hora de que vayas a la escuela” y rauda y veloz me encontraba en la puerta con mi mochila nueva y luciendo el uniforme que tanto deseaba.

Por fin me uní al grupo de los niños que iban jugando y cantando y por supuesto que yo hice lo mismo al lado de mi mamá.

La cuestión es que no me dijeron que mamá se iba a quedar fuera y yo me iba a meter a un lugar nuevo. La separación no fue muy placentera y gracias a que iba conmigo mi amiga y vecina fue que entré con más ánimo.

escuela

Al llegar a nuestro salón, nos esperaba una maestra con una enorme sonrisa, y nos invitó a pasar. Lo que vi fue una serie de hileras de pupitres ordenados, un enorme pizarrón y muchos objetos brillantes y llenos de colores.

Es esta imagen la que me ha quedado de ese mi primer día.

Ahora que miro atrás, noto que ese pupitre fue mi gran cómplice y amigo durante mi infancia, ya que me permitió hacer mis trabajos y guardar secretos debajo de la paleta.

Y a pesar de que no era de lo más cómodo, sí que era especial porque era mío.

Ahora la historia continúa y es a través de mi pequeña, que comienza su vida escolar en la primaria. Al visitar su escuela, ella tuvo una reacción similar, porque le encantó ver que tendría su propio pupitre y que podía dejar sus cosas en él.

La cuestión es que, después de leer algunas experiencias en otros países como Finlandia, ahora me cuestiono la cantidad de horas que pasamos sentados en un solo lugar.

La movilidad, el interactuar, les ha dado una nueva forma de aprendizaje.

En fin, la idea con esto es que habrá cosas que debamos conservar y otras que deberán evolucionar.

Conservar, por ejemplo, que los profesores sean figuras que nos ayuden y guíen, nos inspiren confianza y amor por el estudio.

Y cosas que deberán evolucionar, como la forma de recibir el aprendizaje.

pupitres

Entre los datos interesantes que arroja la forma de llevar la educación en Finlandia es que los profesores que se encuentran en esta primera fase de la educación, que es crucial para los niños, son las personas con la mejor preparación a nivel no solo nacional, sino a nivel mundial.

Los maestros se mantienen atentos y prácticamente no se mueven, por lo que el niño ve constancia en su profesor, quien vela por su educación.

Otro de los puntos que hacen valer los finlandeses es que las tres estructuras fundamentales para el desarrollo del niño trabajan en coordinación, como lo es la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines…).

Y bueno, la idea con todo esto es que nuestros pequeños vean con ilusión el aprender y que ese espacio que es la escuela les sea mágico y divertido.