La ropa ideal para cubrirlos de cariño

Ayer por la tarde, mi hermana y yo fuimos a una tienda de ropa para bebé, para comprar el regalo de un baby shower al que nos invitaron.

Para nosotras, solteras, sin hijos y sin planes concretos de tenerlos, las prendas infantiles son un auténtico misterio, así que al llegar a la tienda elegida pasamos un buen rato contemplando suetercitos, pantalones, vestiditos y zapatos que parecían de muñecos, y sorprendiéndonos con los precios, que bien podrían corresponder a los de ropa que compraríamos para nosotras.

“Y todo para que lo dejen al cabo de unos meses”, comentó mi hermana. “¿Y si mejor le compramos algún juguete?” Yo siempre había pensado justo eso, que la ropa fina y costosa para bebé era un gasto hasta cierto punto banal, pues a lo mucho les serviría para el primer año de su vida y luego se guardaría como recuerdo, o en el mejor de los casos, sería heredada por el hermano menor.

Iba a mencionar eso, cuando la encargada de la tienda, quien seguramente se percató de nuestra torpeza e indecisión, se acercó a nosotras, con el clásico y amable “¿Les puedo ayudar en algo?” Para no ser descorteces y abandonar la tienda sin más, después de que ya habíamos pasado un buen rato mirando, le dijimos que buscábamos un regalo para un baby shower, pero no sabíamos qué era conveniente comprar para un recién nacido, o si sería mejor obsequiar algo para cuando el bebé creciera un poco.

La empleada nos dio una explicación tan detallada de lo que se debe considerar para elegir la ropa del bebé según la edad, que no sólo terminamos por adquirir una muy linda y costosa chambrita, sino que también me inspiré para compartirles la experiencia en mi blog.

La ropa para bebés debe reunir tres cualidades básicas, ser suave al tacto, resistente y de fibras hipoalergénicas. Suave, porque la piel del bebé, y en especial la del recién nacido, es sumamente delicada y cualquier roce puede irritarla; resistente porque las prendas deberán lavarse constantemente y cuando los bebés empiecen a gatear o caminar, le darán aún más “batalla”; e hipoalergénica, para no causar salpullidos.

Las fibras naturales, como el algodón, reúnen todas estas características y además aportan frescura, porque facilitan la transpiración, sin dejar de ser abrigadoras cuando es necesario.

En cuanto al tipo de ropa que conviene elegir según la edad, lo más importante es asegurar que las prendas sean a la medida del bebé; es decir, que no le queden grandes y tampoco le aprieten. Lo primero debe evitarse, porque una prenda demasiado grande puede acalorar al bebé o hasta llegar a sofocarlo. Si está muy apretada, puede restringir sus movimientos e incluso lastimarlo.

De ahí que hasta para los recién nacidos la ropa deba elegirse a la medida. Sí, es lamentable que esas prendas se usen tan pocas veces, pero se puede pensar en guardarlas para cuando llegue otro bebé a la familia, o bien, donarlas a quienes las necesiten.

Para el momento en que los bebés comienzan a ser más activos y hacen sus primeros intentos por gatear, caminar y dominar sus movimientos, se debe buscar ropa resistente, que proteja sus miembros, en especial codos y rodillas, y que al mismo tiempo les dé facilidad de movimiento.

Es un gran error cubrir al bebé con capas y capas de ropa. Lo mejor es elegir prendas adecuadas al clima y ponerles justo lo necesario.

Por último, hay que tener en cuenta los materiales que se deben evitar. En general, los tejidos sintéticos son poco adecuados para la ropa de bebé. Materiales como la licra se pegan al cuerpo e intensifican la sudoración, pero no son transpirables, así que fácilmente pueden irritar la delicada piel del bebé e incluso provocarle alergias.

Después de toda esa orientación, nos quedamos con la idea de que cada edad necesita sus cuidados y atenciones, y que debemos brindarlos en la medida de nuestras posibilidades. Finalmente, la ropa también es una de las formas en que decimos a nuestros bebés cuánto los queremos.

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