Tradiciones que pueden reinventarse

Las tradiciones son un elemento muy importante de nuestras vidas, pues ellas nos arraigan al lugar que pertenecemos, nos vinculan con la comunidad y nos dan bases sólidas para definir nuestra identidad.

Siempre he considerado que si una tradición, sea cual sea, es relevante y significativa en la vida de alguien, esa persona debe hacer lo posible por conservarla, aunque ello implique reinventarla un poco, para que pueda sortear los cambios que traen consigo las distintas épocas.

Para mí, la celebración de la Navidad es una de esas tradiciones que trato de conservar y compartir con mi familia. Lo anterior no sólo por cuestiones religiosas, sino porque desde que tengo memoria, la Navidad y el fin de año han sido ocasiones especiales para reunir a todos los seres queridos; sin importar lo lejos que estemos o los posibles conflictos que hayan surgido durante el año, siempre hay ocasión para compartir una comida, una cena o al menos una llamada en Navidad y Año Nuevo.

Yo crecí con esa idea y he tratado de transmitírsela a mis hijos, procurando que la asimilen con gusto y no la sientan como una imposición. Para lograr esto último, lo que mi esposo y yo decidimos hacer es alternar años de navidades “tradicionales”, es decir, celebradas en casa, con la mayoría de los familiares, con otras menos convencionales, en las que optamos por viajar o hacer algo distinto.

Este año, por ejemplo, decidimos hacer reservaciones en un hotel de Cancún centro, para recibir el año en la Riviera Maya. Elegimos el destino porque ya nos hacía falta un poco de playa, pero también porque desde hace varios meses, nuestros hijos nos manifestaron la ilusión de conocer Xcaret. Incluso han llegado a comentar que renunciarían a sus regalos de cumpleaños, Navidad y Reyes, con tal de visitar el parque acuático y conocer a toda la asombrosa fauna que ahí habita, así como disfrutar de la natación, que les encanta.

Mi esposo y yo decidimos tomarles la palabra y regalarles el viaje de Navidad (aunque, por supuesto, Santa Claus y los Reyes no dejarán de pasarse por casa, pues los pequeños realmente se han portado bien este año). Ahora bien, ¿cómo hacemos para que tradiciones como el arbolito, la cena del 24 o el intercambio de regalos en la familia no se pierdan en estas navidades fuera de lo convencional? Bueno, todo es cuestión de ajustarse.

Family in santa hats having fun on beach vacation, new year and christmas holiday concept

Para el viaje de este año, nuestra salida será el 25 de diciembre. ¿Viajar justo el día de Navidad? Sí, es posible y además económico, pues la mayor demanda de vuelos se da para el día 24; es cierto que el 25 hay menos vuelos y trayectos, pero si se reserva con tiempo, es más fácil encontrar opciones y asegurar un lugar.

Salir en esta fecha también nos permitirá organizar un almuerzo el día 24, con varios de nuestros familiares. Así podremos hacer el intercambio, que este año decidimos hacer de manualidades confeccionadas por nosotros mismos. La idea surgió entre los niños, quienes en sus respectivas escuelas han aprendido mucho de manualidades y reciclaje y no han dudado en ponerlo en práctica para los regalos navideños.

El 25 de diciembre planeamos sorprender a los familiares y amigos a quienes no podamos ver con una video-llamada. Y para cerrar la temporada, tendremos otra reunión el 6 de enero, para compartir la rosca de Reyes y también nuestros recuerdos del viaje.

De esta forma esperamos tener un fin de año diferente. ¿Y tú, cómo pasarás las fiestas?

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